
El mejor estratega de ambos fue sin duda Napoleón Bonaparte. Fue militar de carrera que ascendió de una forma vertiginiosa y acelerada por méritos propios en la guerra al liderar los Ejércitos frances en Italia en 1796.
Su éxito no se basó en la mera casualidad ni en innovaciones sino en la manera de comandar las tropas con un nivel táctico y estratégico que lo hacían un hombre muy inteligente.
Por otra parte, Hitler sólo llegó en la I Guerra Mundial y su afamada “guerra relámpago” de la II Guerra Mundial fue en realidad inventada años antes por el británico John Fuller. Hitler demostro impericia, por ejemplo, al dividir sus Ejércitos en tres frentes de forma simultánea.
Fuente: PoderPolitico.net





















































