El presidente saliente de Estados Unidos, George W. Bush, obtuvo ayer en la Casa Blanca a Barack Obama, con quien mantuvo un encuentro privado de alrededor de dos horas como parte del ritual de transferencia de poder.

El presidente y la primera dama Laura Bush permaneceron a Obama y su esposa Michelle en la puerta sur de la Casa Blanca, en un dÃa soleado de otoño. Ni Bush ni Obama dialogaron con la prensa.
El Presidente acompañó al ganador de los comicios del martes pasado hasta una limusina negra, en la que Obama partió.
Unas horas antes, a su aparición, Obama descendió de ese mismo vehÃculo, en el lugar donde esperaban los Bush, de pie frente a la entrada para diplomáticos en la Casa Blanca. Acto seguido, el presidente y la primera dama acompañaron a los Obama al interior de la residencia oficial.
Las cámaras de televisión exhibiron a Bush y a Obama conversando, entretanto caminaban por los pasillos exteriores de la residencia, posando para la foto antes de entrar en la Oficina Oval. Fue la primera visita de Obama a ese despacho.
Bush cedió el paso a Obama hacia la histórica oficina. Luego, el 43 presidente de Estados Unidos y quien habrá de relevarlo se organizaron para una conversación en privado sobre los desafÃos que implica el guiar a una nación atribulada por una crisis económica y dos guerras, conflictos que Obama habrá de escuchar a partir del 20 de enero.
El demócrata será el primer presidente negro del paÃs, y sus correligionarios de partido tendrán el control de ambas cámaras del Congreso.
En una cálida invitación al próximo presidente y a su esposa para que recorrieran la residencia que habitarán a partir del 20 de enero, Bush exaltó la victoria de Obama como “un triunfo en la historia de Estados Unidos”. El mandatario saliente habÃa respaldado al republicano John McCain.
Antes de que iniciara el encuentro, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Dana Perino, comentó que no podÃa dar detalles sobre el contenido de la conversación.
“Es algo muy privado”, comentó Perino en las declaraciones diarias por parte de la Casa Blanca a la prensa.
“Y estoy segura de que ésta no será la única vez que ellos hablen”, manifestó.
Laura Bush dio a Michelle Obama un recorrido por las habitaciones que ocupan el presidente y su familia, incluidas las alcobas usadas por los hijos de mandatarios anteriores. Perino comentó que ambas dialogarÃan sobre la forma en que se vive dentro de la que es quizás una de las residencias más famosas del mundo, abordando aspectos como la vida familiar y la ayuda que presta el personal del Ejecutivo.
Preparan propuesta judicial
El equipo de asesores de Obama prepara una propuesta que le permitirÃa a decenas, quizás cientos de sospechosos de terrorismo, ingresar en Estados Unidos para enfrentar juicios civiles, un plan que le apoyarÃa a cumplir su promesa de cerrar la prisión en Guantánamo. El plan podrÃa llevar a hacer un nuevo sistema de justicia.
Mientras su campaña, Obama calificó a Guantánamo como un “capitulo triste de la historia estadounidense” y ha expresado que el sistema judicial estadounidense está capacitado para procesar a sus detenidos.
Conforme los planes preparados por el equipo de Obama, algunos de los detenidos serÃan liberados y muchos otros procesados en cortes criminales estadounidenses.
Un tercer grupo de detenidos, aquellos cuyos casos están implicados en una maraña de información secreta, podrÃan presentarse ante una nueva corte diseñada especialmente para tratar casos de seguridad nacional, de acuerdo con asesores y demócratas envueltos en las conversaciones.
Las fuentes pidieron no ser identificadas, debido a que los planes se encuentran aún en fase de desarrollo.
¿Qué se hablo en la conversación?
El contenido de la conversación fue privado, aunque Bush adelantó la semana pasada que dialogarÃa con Obama sobre la crisis económica, las guerras abiertas en Irak y Afganistán y la cumbre financiera del G20 que se celebra el sábado en la capital estadounidense.
Obama culpó mientras toda la campaña a las “polÃticas fallidas” de Bush de la catastrófica situación en el paÃs y aseguró en un momento dado que en el momento que éste se vaya “el mundo dará un suspiro de alivio”.
Pese a esas declaraciones, ayer viajó a Washington en son de paz.
“Voy a ir (al encuentro) con espÃritu bipartidista y el sentido de que tanto el presidente como varios lÃderes del Congreso reconocen la gravedad de la situación y quieren actuar”, comentó Obama el viernes en Chicago.



















































