El informe “muy secreto” del 10 de enero de 2002, que recoge la petición del consejero político-militar de la Embajada de Estados Unidos en Madrid para que los presos con destino a Guantánamo (Cuba) hicieran escala en España, no está en los archivos del Ministerio de Asuntos Exteriores. Al menos, no en los tres en los que debería estar: el del ministro (a quien iba dirigido el informe), el del director general de Política Exterior para América del Norte (que redactó el escrito y lo firmó) y el del secretario de Estado de Asuntos Exteriores (al que se remitió una copia).
Así lo ha certificado la comisión de investigación a la que el ministro Miguel Ángel Moratinos encomendó que recabase todos los documentos relacionados con el paso por España de prisioneros de Afganistán.
Aunque ayer se seguía buscando en otros archivos del departamento -una labor prácticamente inabordable, dado su gran número y su dispersión-, la comisión ha constatado ya la pérdida del original, que legalmente tendría que estar en alguno de los tres archivos citados. Y sostiene, además, que su desaparición es anterior a noviembre de 2005, cuando Moratinos aseguró en el Congreso que “el Gobierno tiene la convicción, fundamentada en el resultado de la investigación realizada, de que aquellas escalas [de aviones militares de EE UU en las bases de Morón, Rota y Torrejón] se han realizado de acuerdo a la ley”.




















































