Hace una década, Zimbabue era todavÃa una joven nación relativamente próspera, a pesar de que el régimen de Robert Mugabe llevaba ya más de tres lustros dilapidando la herencia del colonialismo británico. Desde mediados de los años noventa, la situación en la que fuera la antigua Rodesia del Sur no ha hecho sino degradarse en todos los planos, polÃtico, económico, social y sanitario, principalmente.
Mientras que sus poco más de 13 millones de habitantes han aprendido a convivir con el hambre, la miseria y el fraude, lo que no han conseguido es vencer a enfermedades que en el mundo desarrollado han pasado a ser males crónicos, pero no mortales, como el sida, o que simplemente han sido erradicadas, como el cólera.
Más de un 24 por ciento de los zimbabuenses están infectados por el sida, un sÃndrome que se cobra una media de dos mil muertos por semana. Algunas franjas de población superan ampliamente ese porcentaje, como es el caso de las mujeres en edad fértil, entre las cuales la prevalencia del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) ronda el 60 por ciento. Y aunque el sÃndrome no mata, lo hace a su sombra cualquier enfermedad, desde una gripe a un sarampión, porque el sistema inmunitario de la población afectada se halla bajo mÃnimos. Y a esta mortal plaga sida se acaba de unir una enfermedad bacteriana altamente infecciosa, el cólera.




















































