
WASHINGTON (AFP) — A sus 61 años, la ex primera dama y senadora estadounidense Hillary Clinton protagonizó esta semana un sensacional regreso al primer plano de la política mundial, al ser designada como futura secretaria de Estado por el presidente electo, Barack Obama.
Sus compatriotas -partidarios o críticos- la daban por fracasada en el momento que perdió las primarias demócratas ante Obama, pero fue precisamente su ex rival quien le tendió la mano para sacarla de un Senado que no le auguraba días fáciles.
Esa mano supone además un regalo envenenado, consideran algunos observadores.
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